Google+

domingo, 22 de agosto de 2010

La niña que me robó el corazón, Fabio Barragán Santos


Con esta novela, el escritor colombiano Fabio Barragán Santos (1973) resultó finalista en 2008 del I Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor-Biblioteca Luis Ángel Arango. La niña que me robó el corazón tiene como narrador y protagonista a Pablo, alias “Cigüena”, un joven que, al tiempo que mira un álbum de fotos, recuerda su último año como estudiante de primaria, en el que recibió importantes enseñanzas y fue despojado de su corazón.

El corazón era de yeso. Pablo lo había construido para una clase de educación artística. El misterio de la identidad del ladrón es uno de los ganchos importantes de la novela; a pesar de ello, el dato puede adivinarse mucho antes de que se revele en las últimas páginas.

Relacionado con este, hay otro conflicto: “Cigüeña” y su grupo discriminan por ser mujer a Claudia, una compañera suya a la que no permiten ingresar a su equipo de futbol estudiantil. Será grande su sorpresa cuando se enteren de que Claudia, alias “Porcelana”, es una futbolista profesional que juega en la selección nacional infantil de su país.

No contentos con su reprobable acto, “Cigüeña” y sus amigos acusan a Claudia de robo cuando el corazón de Pablo desaparece. Ello desatará sucesos insospechados e irreversibles de los que Pablo y su grupo no acabarán de arrepentirse.

Lo mejor de este librito es que nunca pierde de vista que la contrariedad es el motor que mueve las historias. Otro de sus puntos a favor es la naturalidad de su narrador, quien por lo general no parece la voz de un adulto haciéndose pasar por joven, sino un auténtico muchacho en proceso de aprendizaje.

Lo malo: las enseñanzas están planteadas de forma muy evidente. No dan la impresión de desprenderse de forma natural de la historia que cuentan -como sí ocurre en los libros para niños y jóvenes de Antonio Malpica, por ejemplo-; por el contrario, la historia parece existir para revelarle al lector que no debe discriminar nunca en razón del sexo ni acusar a alguien sin fundamento.

No estoy en contra de que la literatura infantil y juvenil promueva valores -sería un despropósito de mi parte-. Más bien estoy a favor de que esos valores estén bien integrados a la materia narrativa, de modo que el lector no se sienta manipulado ni ante una obra de buenos modales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Javier: gracias por tomarse la molestia de reseñar mi obra. Es valioso tener lectores tan críticos y saber que La niña... está siendo leída en México.

Gracias también por resaltar aspectos positivos en la narración y, por supuesto, por el comentario sobre las "moralejas" derivadas de la obra.

Comparto su pensamiento y me imaginé que no habían quedado tan evidentes. Esperemos que para los niños y las niñas no lo sean en tal grado y que descubran esas y otras sin sentir que la intención original del escritor haya sido enseñarles valores.

Un abrazo.

Javier Munguía dijo...

Hola, Fabio. Agradezco tu comentario. Fue un gusto leer tu divertida novela. Estaré atento a tus siguientes libros.

Un abrazo de vuelta.

Javier